La evidencia sigue desvinculando la relación entre vacunas y autismo
- Actualizamos nuestro informe técnico con la evidencia existente que desvincula la relación entre las vacunas de la infancia y el autismo.
- El documento también ahonda en la importancia de la vacunación infantil como medida de salud pública.
En el I Plan de Acción de la Estrategia Española sobre trastorno del espectro del autismo 2023-2027, se explicita como medida la difusión del conocimiento sobre el autismo basado en la evidencia y la denuncia de prácticas fraudulentas o pseudocientíficas, así como de informaciones falsas. Una de ellas es la supuesta relación entre las vacunas que se administran en la infancia, en concreto la vacuna triple vírica, y el autismo. Para desmontar este mito, desde el Centro Español sobre trastorno del espectro del autismo hemos actualizado nuestro informe técnico, aportando información contrastada que muestra la evidencia existente que desvincula esta relación entre las vacunas de la infancia y el autismo y ahonda en la importancia de la vacunación infantil como medida de salud pública.
El origen del bulo
La afirmación de que las vacunas causan autismo se originó a raíz de un estudio publicado en 1998 por el médico británico Andrew Wakefield, que ya en su momento fue ampliamente desacreditado y retirado debido a irregularidades en la investigación y falta de evidencia científica sólida (The Lancet, 2010). Tras la publicación, el autor perdió su licencia médica debido a su mala conducta profesional. No obstante, esta falsa creencia no ha desaparecido en su totalidad en el imaginario colectivo.
Recientemente, la Asociación Española de Vacunología ha hecho público un manifiesto, firmado junto con otras ocho sociedades médicas, que expone la evidencia científica sobre las vacunas y el autismo (Asociación Española de Vacunología [AEV], 2025), indicando que la relación causal entre la administración de vacunas infantiles y el autismo ha sido estudiada en profundidad y descartada por la comunidad científica internacional a lo largo de los últimos veinte años.
En dicho manifiesto, además, las sociedades médicas alertan sobre los peligros y amenazas que supondría la disminución de la vacunación infantil ante estas informaciones falsas.
En conclusión:
- El autismo es una condición de origen neurobiológico cuyas causas exactas se desconocen, pero en el que están implicados factores genéticos en su origen, que interactúan de manera compleja con otros factores ambientales.
- Las informaciones y noticias que presuponen un vínculo entre las vacunas, particularmente la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola), y el autismo, carecen de evidencia científica.
- Las vacunas son efectivas y seguras y suponen una protección esencial para toda la población. Mantener la confianza pública en las vacunas requiere un enfoque amplio que integre el rigor científico, la transparencia institucional y la comunicación fiable.
Si quieres profundizar en esta información te dejamos dos recursos que puedes consultar o descargar: